Saltar al contenido principal

¿Se frena o se acelera la Luna al alejarse de la Tierra?

por Falsable -
0

La respuesta intuitiva es que se frena. Y en cierto sentido es correcta. Pero hay un matiz que la física estándar raramente explicita, y que un nuevo artículo publicado por Eloy Vallina acaba de formalizar con rigor matemático.leer pdf

Todo el mundo sabe que la Luna se aleja de la Tierra unos 3.82 centímetros cada año, empujada por las fuerzas de marea. Y todo el mundo sabe que al alejarse, su velocidad angular disminuye: le cuesta más tiempo completar cada órbita. El mes sidéreo se alarga. Eso es indiscutible.

Pero la velocidad angular no es lo mismo que la velocidad en metros por segundo. Y aquí es donde la cosa se pone interesante.

Si aplicamos la fórmula kepleriana clásica —la que describe órbitas en un campo gravitatorio puro, sin fuerzas externas— la velocidad tangencial de la Luna debería disminuir a medida que se aleja. Lógico: cuanto más lejos del centro, más lenta la órbita.

El problema es que esa fórmula asume que no hay ninguna fuerza empujando. Y la marea sí empuja. Continuamente. En la dirección del movimiento. Lo que demuestra el artículo, usando las ecuaciones de Gauss de mecánica celeste perturbativa, es que en cada instante la Luna se mueve ligeramente más rápido de lo que esa fórmula predice para su distancia actual.

La fuerza mareal inyecta energía cinética en la órbita más deprisa de lo que el ascenso orbital la convierte en energía potencial. El resultado es una pequeña desviación positiva, creciente con el tiempo, entre la velocidad real y la velocidad kepleriana de referencia. ¿Cuánto? Unos 0.045 metros por segundo al año. Sobre una velocidad base de 1022 m/s. Indetectable hoy con cualquier instrumento. Pero formalmente real, con signo definido, y derivado sin ninguna física nueva: solo mecánica celeste clásica aplicada con cuidado.

La velocidad tangencial absoluta de la Luna sigue disminuyendo con el tiempo. Eso no cambia. Pero lo hace más despacio de lo que la intuición kepleriana sugiere. Y esa diferencia, pequeña hoy, se acumula. En un millón de años equivaldría a unos 45 m/s. En escalas geológicas, potencialmente rastreable. El artículo también analiza qué pasará a larguísimo plazo, cuando la marea terrestre sea tan débil que deje de importar: la Luna habrá acumulado un pequeño exceso de velocidad respecto a su órbita circular, y quedará en una elipse kepleriana cuya excentricidad será el registro fósil de toda esa historia mareal. No es física nueva. Es una distinción conceptual que la literatura especializada no solía hacer explícita. Y a veces, aclarar bien lo que ya se sabía es exactamente lo que hace falta.

0 Comentarios

Inicia sesión o regístrate para dejar un comentario

Aún no hay comentarios. ¡Sé el primero!